Cuando llueve en el Goierri.
Y en Troi Landetxea eso también
es un plan.
El fuego encendido, la casa entera para vosotros. Y si la lluvia no os detiene, seis siglos de historia esperan a menos de veinte minutos.
La lluvia no arruina nada
Hay una pregunta que muchos se hacen en silencio cuando reservan una casa rural: ¿y si llueve? ¿Y si nos pasamos los días encerrados sin saber qué hacer? Es una duda legítima. Y en Troi Landetxea tiene una respuesta clara: aquí, si llueve, el plan no se cancela. Simplemente cambia de escenario.
El salón es amplio. La chimenea de pellet se enciende sola y calienta toda la planta sin que nadie tenga que añadir nada ni pendiente de nada. Afuera puede caer lo que quiera. Adentro, la casa es vuestra —entera, sin vecinos de rellano, sin horarios impuestos, sin pasillos compartidos.
En la librería hay de todo: clásicos, modernos, infantiles, ensayos, guías de la zona, novela negra. Y la obra completa de Ibon Martín, el escritor vasco de thriller cuyas historias transcurren en paisajes que se parecen mucho a los que se ven desde aquí. Junto a los libros, los juegos: ajedrez, damas, puzzles, eurogames, familiares, de tablero, de cartas, de dados, rápidos — para todas las edades y todos los niveles. Para quien juega una vez al año y para quien juega en serio. Y si la selección se queda corta, solo hay que preguntar: hay colección privada. La pantalla de 65 pulgadas está si hace falta. Y la cocina, completa, por si el plan de interior lo es también a la hora de comer.
Troi Landetxea no es el sitio desde el que se sale a disfrutar. Es el sitio en sí. Y un día de lluvia lo demuestra mejor que ningún otro.
Tres paradas, del medievo al XIX
Cuando el tiempo no da para salir al monte, el Goierri tiene una respuesta: caseríos medievales, museos y ermitas que detienen el paso. El más cercano, a cinco minutos. El más lejano, a veinte. Son lugares de mucho interés por sí solos —la lluvia simplemente da la excusa perfecta para visitarlos. Y si además habéis leído la novela de Íñigo Arriola —esa historia que entrelaza la Primera Guerra Carlista con los paisajes que se ven desde aquí—, la primera parada tiene un peso añadido difícil de explicar sin haberla leído.
Si todavía no conocéis la novela de Íñigo Arriola ni la ruta que la acompaña, tenéis toda la información en el blog. Es una de esas lecturas que cambia la manera de mirar estos montes.
→ Leer el artículo sobre Íñigo Arriola y la ruta por el Goierri
El punto de partida natural para quien acaba de cerrar la novela. El Museo Zumalakarregi ocupa la casa Iriarte Erdikoa, en Ormaiztegi —el caserío donde creció Tomás Zumalacárregui, el general carlista que recorre las páginas de Arriola. El museo propone un viaje al siglo XIX en el País Vasco: la Primera Guerra Carlista, la convulsa transición del Antiguo Régimen al Liberalismo, y las dos trayectorias opuestas de los hermanos Zumalacárregui —Tomás, el militar; Miguel, el político liberal.
Las colecciones incluyen armas originales, uniformes, documentación de época, óleos y grabados. La visita guiada —disponible en euskera, castellano e inglés— es la opción recomendable: organiza y da contexto a lo que de otro modo puede resultar un conjunto disperso de objetos del siglo XIX.
Sáb–dom: 10:00–14:00 y 16:00–19:00
Lunes: cerrado
Reducida: 1,50 € (familias numerosas, estudiantes, +65, Gazte Txartela…)
Visita guiada: +1 €/persona
Entrada conjunta con Igartubeiti: 5 € (visita guiada incluida, reserva previa)
mzumalakarregi@gipuzkoa.eus
A pocos kilómetros de Ormaiztegi, en Ezkio-Itsaso, está el caserío vasco más antiguo del que se tiene documentación en pie: Igartubeiti, construido a mediados del siglo XVI y ampliado a comienzos del XVII. La Diputación Foral lo adquirió en 1992 para evitar su desaparición y lo restauró de forma modélica; hoy permite entrar en él tal como era hacia 1630.
Lo que hace diferente a Igartubeiti es que no se visita desde fuera: se entra. El piso de madera cruje bajo los pies, el lagar del siglo XVI está completo y en condiciones de funcionar, y la penumbra de la cuadra sigue siendo la misma. La visita guiada es imprescindible: sin ella, los detalles —y hay muchos— pasan desapercibidos.
Igartubeiti y el Museo Zumalakarregi son dos de los grandes museos del interior de Gipuzkoa. Si tenéis previsto visitar los dos —y merece la pena—, la entrada conjunta con visita guiada incluida en ambos sale a cinco euros por persona. El ticket puede comprarse en cualquiera de los dos y tiene vigencia ilimitada.
Reducida: 1,50 €
Visita guiada: +1 €/persona
Entrada conjunta con Zumalakarregi: 5 € (visita guiada incluida, reserva previa)
igartubeiti@gipuzkoa.eus
La última parada es la más silenciosa. La ermita de Santa María —conocida como La Antigua— lleva siglos sobre las laderas del monte Beloki, en Zumarraga, y lleva también siglos siendo llamada la catedral de las ermitas vascas. El exterior es engañosamente sobrio: piedra, arco ojival, sin nada que anticipe lo que hay dentro.
Dentro está el artesonado de roble. Un entramado de vigas, tirantes y tornapuntas del siglo XV que cubre la nave entera y que detiene el paso de quien entra sin haberlo visto antes. Las primeras menciones documentadas del templo son de 1366; fue parroquia de Zumarraga hasta 1576. La leyenda dice que los gentiles, al ver que los lugareños construían la iglesia, lanzaron piedras desde Aizkorri para destruirla. No lo consiguieron. Y con esas mismas piedras se terminó de levantar La Antigua.
La entrada es gratuita. Un día de lluvia, con poca gente, es el momento exacto para visitarla.
11:30–13:30 y 16:00–18:00
11:30–13:30 y 16:30–19:30
Antes de salir: los horarios y condiciones de acceso pueden variar en festivos y temporada baja. Se recomienda confirmar directamente con cada museo, especialmente si la visita es en fin de semana o fuera de temporada alta.
Tres paradas, menos de veinte minutos de coche cada una, y un día que empieza con niebla y acaba con la sensación de haber tocado algo que la mayoría de los viajeros deja pasar. El Goierri tiene esa capacidad: la de sorprender cuando menos se espera, incluso —o especialmente— cuando llueve.
Y al final del día, Troi Landetxea sigue ahí. El fuego encendido, la cena por hacer, la noche larga por delante.
Más planes para un día de lluvia en el Goierri
Esta es solo una primera selección. La oferta de la comarca da para mucho más: visitas guiadas a queserías con Denominación de Origen Idiazabal, sidrerías donde el txotx no depende del tiempo que haga, el centro de interpretación de Segura, o comer en el interior de una antigua cárcel en Zerain. Pronto, todo eso en un nuevo artículo.
La lluvia dura un día.
El recuerdo, más.
Troi Landetxea, casa rural en Mutiloa, Goierri. Tres habitaciones con baño privado, alquiler completo, acceso directo a la Vía Verde.
