Descubre Ormaiztegi: Un Recorrido por la Historia del País Vasco
Un puente del siglo XIX con historia de guerra y de leyenda, el pueblo natal del general Zumalacárregui y un museo que lo cuenta todo — a cinco minutos en coche de Troi Landetxea.
A cinco minutos en coche de Troi Landetxea, Ormaiztegi guarda uno de los conjuntos más completos de historia del Goierri: un viaducto de hierro que fue frontera en dos guerras, la casa natal de un general legendario convertida en museo, y una iglesia con una pila bautismal más antigua que el propio pueblo. Una vez allí, todo se recorre a pie, sin prisa.
Las fotografías que acompañan este recorrido son de Ángel Elorza Beitia, vecino de la zona que lleva años retratando Ormaiztegi en cada estación del año — del viaducto nevado a la niebla que sube desde el Eztanda. Su mirada es la que mejor conocemos para contar este pueblo, y al final del artículo encontrarás una galería con una selección más amplia de su trabajo.
Panorámica de Ormaiztegi. Foto: Ángel Elorza Beitia
Si solo tienes 30 segundos...
El viaducto y el Museo Zumalakarregi se visitan juntos en menos de dos horas, y cuentan la misma historia desde dos ángulos distintos.
La vista del viaducto desde abajo, junto al río Eztanda, donde antes estaba el balneario.
Los tres obreros fusilados en 1936 por cortar el puente con sopletes para frenar el avance franquista.
Ver la pila bautismal del siglo VIII en la Iglesia de San Andrés — pocas piezas así se conservan en Gipuzkoa.
El viaducto de Ormaiztegi
El viaducto se diseñó en 1863 en los talleres parisinos de Batignolles, obra del ingeniero francés Alexander Lavalley, y se inauguró el 15 de agosto de 1864 como pieza clave de la línea férrea que unía Madrid con París. Con cerca de 290 metros de longitud y unos 35 metros de altura sobre el valle del río Eztanda, fue en su momento una de las estructuras de hierro más importantes del ferrocarril español.
El viaducto de Ormaiztegi. Foto: Ángel Elorza Beitia
En 1936, obreros de Altos Hornos de Bergara cortaron el puente con sopletes para frenar el avance de las tropas franquistas. Tres de ellos fueron apresados y fusilados en el cementerio de Ormaiztegi, junto al propio viaducto. El puente se reinauguró el 1 de febrero de 1937, ya con los pilares de hormigón que aún se reconocen hoy, y la reconstrucción se remató en 1941. Estuvo en servicio hasta 1995, cuando fue sustituido por el viaducto de hormigón que hoy circula a su lado — el histórico se conserva junto a él.
El viaducto tras la Guerra Civil, y una imagen de 1915 sobre el puente. Archivo histórico
Al viaducto se le atribuye a veces, por error, la autoría de Gustave Eiffel. No hay constancia de que ambos ingenieros trabajaran juntos, pero sí de algo mejor: Lavalley construyó este puente quince años antes que la Torre Eiffel, y su carrera no se detuvo en Ormaiztegi. Participó después en las obras del Canal de Suez, diseñando y operando las dragas que terminaron su excavación entre 1864 y 1869. Años más tarde, un barco-grúa bautizado en su honor, el Alexander LaValley, fue la primera embarcación en cruzar las esclusas del Canal de Panamá durante su fase de construcción, en enero de 1914. El ingeniero de un pequeño viaducto guipuzcoano dejó huella en dos de las grandes obras de la ingeniería mundial.
El viaducto, con un tren cruzándolo. Foto: Ángel Elorza Beitia
La Iglesia de San Andrés y su pila bautismal
En el centro del pueblo, la Iglesia de San Andrés se reconstruyó en el siglo XVI en estilo gótico, aunque conserva una portada de reminiscencias románicas en su muro sur, herencia de un templo anterior. Su pieza más valiosa está dentro: una pila bautismal visigótica del siglo VIII, decorada con motivos geométricos, una de las más antiguas que se conservan en Gipuzkoa.
Portada de la Iglesia de San Andrés y la pila bautismal del siglo VIII. Foto: Ángel Elorza Beitia
Museo Zumalakarregi: la Primera Guerra Carlista contada desde dentro
El museo ocupa la Casa Iriarte Erdikoa, un caserío del siglo XVIII donde vivió de niño Tomás de Zumalacárregui, el general carlista nacido en Ormaiztegi en 1788. Es hoy el centro de referencia sobre el País Vasco del siglo XIX, con exposiciones permanentes, visitas guiadas y un programa didáctico pensado para familias. Puedes consultar toda la información actualizada en la web oficial del Museo Zumalakarregi.
Ormaiztegi, con el Museo Zumalakarregi y la Iglesia de San Andrés. Foto: Ángel Elorza Beitia
Horarios y tarifas verificados en zumalakarregimuseoa.eus — te recomendamos confirmar antes de tu visita, ya que pueden actualizarse.
Recreación histórica y exposición itinerante en el Museo Zumalakarregi. Foto: Ángel Elorza Beitia
La Batalla de Ormaiztegi y el Monte La Española
ImprescindibleEl 2 y 3 de enero de 1835, las tropas carlistas de Zumalacárregui se enfrentaron a un ejército liberal muy superior en número en el monte que separa Mutiloa de Ormaiztegi, conocido como Monte La Española. La lucha fue durísima — ambos bandos perdieron cientos de hombres — pero los carlistas resistieron hasta el anochecer y se replegaron a Segura por su propio pie, mientras Zumalacárregui consolidaba la reputación que lo convertiría en el líder militar más temido del norte.
Ese mismo episodio es el punto de partida de La batalla de Ormaiztegi, la primera entrega de nuestra trilogía Íñigo Arriola, ambientada en este mismo paisaje que se ve desde Troi Landetxea.
La Vía Verde Mutiloa–Ormaiztegi
Sobre el trazado del antiguo ferrocarril minero que conectaba Mutiloa con Ormaiztegi discurre hoy una de las rutas favoritas de quienes se alojan con nosotros: un camino llano, señalizado y apto para toda la familia, que te lleva paso a paso hasta llegar a los pies del viaducto. Te lo contamos con todo detalle — tramos, distancias e historia minera incluida — en nuestro artículo sobre la Vía Verde Mutiloa–Ormaiztegi. La ruta empieza prácticamente en la puerta de Troi Landetxea.
Actividad del Museo Zumalakarregi en la Vía Verde. Foto: Ángel Elorza Beitia
El balneario y la fuente de Ur Beltza
Bajo el propio viaducto, junto al río Eztanda, funcionó durante décadas un pequeño balneario que aprovechaba las aguas sulfurosas de un manantial cercano, la fuente de Ur Beltza. El edificio ha desaparecido, pero la fuente sigue en pie, y es uno de esos rincones que solo conoce quien pregunta por ellos — parte del pasado industrial y termal de un pueblo que ha vivido siempre pegado al agua y al hierro.
La fuente de Osinbeltz. Foto: Ángel Elorza Beitia
El antiguo balneario de Ormaiztegi, junto al viaducto. Archivo histórico
Servicios básicos en Ormaiztegi
Alojándote en Troi Landetxea tienes Ormaiztegi a cinco minutos en coche, con todo lo necesario para el día a día: alimentación, panadería, carnicería, frutería, pescadería, estanco, farmacia, bancos, bares y restaurantes.
Un pueblo pequeño, con mucho que contar
Ormaiztegi cabe entero en una mañana, pero se queda contigo más tiempo del que esperas. El viaducto sigue ahí, quince años más viejo que la Torre Eiffel con la que tantas veces se le confunde, con su propia historia de guerra y reconstrucción a cuestas. El Museo Zumalakarregi pone nombre y cara a esa época, la del general nacido a un paso de aquí que llegó a ser el militar más temido de su tiempo. Y el Monte La Española, hoy tranquilo, fue en enero de 1835 escenario de una de sus batallas más duras — la misma que abre nuestra novela Íñigo Arriola.
Desde Troi Landetxea ves ese mismo paisaje cada mañana: colinas verdes, niebla que sube despacio, y detrás, toda esta historia. Las fotografías de Ángel Elorza Beitia que acompañan este artículo son, en el fondo, la mejor forma de explicarlo — llevan años mirando Ormaiztegi con el cariño de quien conoce bien su pueblo. Si te alojas con nosotros, tienes todo esto a cinco minutos en coche.
Ormaiztegi a través del objetivo de Ángel Elorza Beitia
Ormaiztegi retratado en invierno, cuando la nieve cubre el pueblo y el viaducto se recorta contra el cielo.
Ormaiztegi nevado, de día y de noche. Foto: Ángel Elorza Beitia
Ormaiztegi en movimiento
¿Ya conoces Ormaiztegi, o lo vas a descubrir en tu próxima visita? Cuéntanos qué te gustaría ver primero.
Escríbenos por WhatsAppOrmaiztegi está a un paseo de Troi Landetxea
A cinco minutos en coche, sin horarios que cuadrar: sales de casa y te plantas junto al viaducto.
